La cuarta revolución avanza gracias a la inteligencia artificial y la conectividad

La cuarta revolución avanza gracias a la inteligencia artificial y la conectividad

Dado que la tecnología avanza a paso de gigantes es necesario estar actualizado sobre las novedades que salen al mercado, ya que nunca se sabe cuando una aplicación tecnológica puede impulsar tu sector y no saber esto a tiempo puede suponer una pérdida de competitividad frente a otras empresas.

Actualmente estamos viviendo una revolución industrial que está siendo dominada por la tecnología, tal y como ha ocurrido con todas las demás. La diferencia principal es que la cuarta revolución industrial que estamos viviendo, destaca por desarrollar la técnica robótica a través de inteligencia artificial y la conectividad para quitarle trabajo al ser humano.

Esto puede confundir un poco, pero hay que poner en juego dos factores para entender esta revolución por un lado la robótica y por otra la conectividad. La tercera revolución industrial destacó por el uso de los robots para desarrollar con mayor eficacia los procesos productivos en las fábricas e industrias.

La cuarta revolución industrial se basa en esto para introducir las dos características mencionadas, que una vez integradas harán cadenas de producción autónomas capaces de aprender y detectar qué fallos cometen. Esto puede parecer que sea la extinción del ser humano de las fábricas.

Pero esto no va a pasar, y es que la sociedad lleva temiendo desde hace siglo con cada avance tecnológico la pérdida de trabajo respecto a la máquina. Pero en esta revolución industrial hay un factor que va a diferenciar esta situación, y es que controlar los procesos de conexión entre inteligencia artificial y robótica necesita de una gran cantidad de recursos humanos para que funcione perfectamente. Además, siempre habrá tareas que los brazos robóticos no puedan realizar, y Tesla lo sabe.

En el artículo de hoy vamos a hablar sobre la conectividad, y en concreto sobre un tipo de herramienta de uso diario en muchas fábricas, el RFID. Estos sistemas de transmisión de datos por radiofrecuencia son instalados por empresas como Rielec, una de las empresas de automatización y mantenimiento de maquinaria industrial más completas del mercado, que diseña y desarrolla soluciones industriales para empresas desde Valencia para el mundo entero.

Qué es el RFID y qué valor tiene en la sociedad

La tecnología inalámbrica tiene múltiples aplicaciones. Cada vez es más sencillo catalogar, localizar e identificar todo tipo de objetos. Incluso los más cotidianos. Una de las tecnologías que más se utiliza es la denominada rfid que es como se denomina a la radiofrecuencia.

En realidad, el uso de la radiofrecuencia no es nuevo. Ya en los años 20 del siglo pasado, el MIT la desarrolló. Y desde entonces, ha tenido muchas aplicaciones, incluso a nivel militar. Aunque ha sido recientemente cuando se ha empezado a aplicar a todo tipo de objetos. En parte gracias a la reducción de costes.

La tecnología rfid es una forma de comunicación inalámbrica entre un lector y un emisor. Se puede comparar con un código de barras, aunque en lugar de marcas de tinta se utilizan ondas de radio. De hecho, las etiquetas con esta tecnología son muy utilizadas en la industria, tanto para localizar objetos como para asegurarse de que estos no se sacan de un establecimiento sin los permisos pertinentes.

Se pueden clasificar los dispositivos rfid en emisores y receptores. Estos últimos se encargan de detectar la señal que emiten los primeros. Los emisores pueden ser de dos tipos: pasivos o activos, cuya diferencia radica en si cuentan con una fuente de alimentación o no. Las etiquetas pasivas tienen un alcance limitado, de unos 5 metros. En el caso de las que llevan alimentación propia, el alcance puede ser 100 veces mayor. Las de menor tamaño suelen tener un rango bastante menor, de aproximadamente 10 metros.

El funcionamiento de esta tecnología es bastante simple. Un receptor envía una señal continua dentro de un radio de alcance concreto. Cuando una etiqueta entra en contacto con esta, envía información que el lector interpreta según esté programado.  Dependiendo de las características de la etiqueta, se puede grabar o editar la información. Esto resulta muy útil en aplicaciones como la logística, donde es posible tener un control específico de stock o localización de envíos.

En la actualidad, esta tecnología se utiliza sobre todo para dispositivos contra el robo. Al tratarse de una forma económica de localizar objetos, se pueden colocar etiquetas en prendas de ropa y todo tipo de artículos. Se pueden encontrar en supermercados, bibliotecas e incluso para desbloquear sistemas antirrobo instalados en cerraduras.