¡No todos los divorcios tienen que ser traumáticos!

¡No todos los divorcios tienen que ser traumáticos!

Cuando la gente oye la palabra “separación” o “divorcio” y que hay niños de por medio, enseguida se echan las manos a la cabeza y se alejan suspirando y cabizbajos… Sin embargo, ¡no todos los divorcios tienen que ser traumáticos! El de Paco y el mío, por ejemplo, no lo fue y tenemos dos hijos en común. ¡Hay que tener sentido común! Otra de las razones por las que muchas personas se echan las manos a la cabeza, es por lo costoso que puede resultar un divorcio. Ahí, de nuevo discrepo con ello y tengo buenos argumentos ya que a nosotros nos costó aproximadamente unos 450 €, y porque teníamos hijos y bienes juntos, que en el caso de no haberlos tenido, ¡nos hubiera resultado más barato todavía! ¿Qué me decís? ¿Eh?

Seguro que estáis impacientes con que os diga a qué gabinete de abogados acudimos. Ahora mismito os lo digo… Tachán, tachán… Se trata del despacho de don Bernardo J. Ferrer Navarro, un bufete de abogados que se encuentra en el Paseo de la Alameda, nº 34 – 2º A (frente al Palau de la Música) en Valencia. El despacho en cuestión no sólo ofrece sus servicios como abogados de divorcios sino también en otras y variadas áreas del derecho, como las que se basan en la asesoría y representación jurídicas en distintos ámbitos. Ello concierne el asesoramiento en todo lo que esté relacionado con el Derecho Civil, de la Familia, el Laboral, el de Extranjería, el Mercantil, Procesal, el de las Sociedades y Sucesiones, todo ello ofreciendo unos precios inmejorables. A nosotros nos facilitaron muchísimo las cosas, y en un pis pas solucionaron nuestros problemas y recobramos cada uno nuestra libertad sin roces ni amarguras o problemas de cualquier tipo.

Borrón y cuenta nueva

Nuestra historia es en cierto modo similar a la de muchas parejas que acabaron por divorciarse. Aunque… Paco y yo nos conocimos en Sexto de Primaria. Nos gustaba mucho jugar juntos: ¡éramos los mejores amigos del mundo! De hecho, nos llamaban los inseparables. Luego de ello, fuimos al instituto y a la universidad, también juntos… Nos encantaba hablar de nuestras cosas, teníamos cantidades de intereses en común y nos lo pasábamos siempre fenomenal el uno con el otro.  De tal forma, que casi sin darnos cuenta, acabamos casándonos… Al año, tuvimos a Yaël y al siguiente a Marcos. Formábamos, por así decirlo, una familia normal y corriente. Desde fuera, por lo menos… Podíamos haber seguido así varios años más –o quizá el resto de nuestros días– si no hubiese sido por Fernando… Fernando apareció en nuestras vidas hace dos años aproximadamente.

Era compañero de Paco desde hacía unos meses, ya que trabajaban en el mismo despacho. Se le veía buena persona, culto, inteligente, gracioso, simpático y… ¡tremendamente guapo! Iba cobrando cada vez más importancia en nuestras vidas. Donde íbamos, venía él y lo que tenía que suceder sucedió… ¡La chispa entre ellos estalló! Con el tiempo, no era de extrañar. En el fondo, creo que yo sabía desde siempre que a Paco le gustaban los hombres también. Pues, nuestras relaciones íntimas nunca habían sido tórridas, sino más bien tranquilitas y tiernas. Tanto a él como a mí nos gustaba que las cosas fuesen así. Lo que a nosotros nos importaba realmente, era el inmenso cariño y respeto que nos portábamos el uno por el otro y el hecho de poder convivir en armonía.

Con lo cual, cuando mi marido me anunció su intención de divorciarse de mí para irse a vivir con Fernando, aunque el golpe fue duro, con el paso del tiempo lo asimilé y acepté. Éramos y habíamos sido siempre muy buenos amigos, con lo cual, lo que a mí me importaba así como a él, era no dañar a nuestros hijos. Ésa fue la razón por la que optamos por el divorcio de mutuo acuerdo. Fuimos, pues, al bufete de abogados dirigido por Bernardo J. Ferrer Navarro para informarnos sobre las diferentes medidas a tomar en cuenta para el bien de todos, buscando la mejor oferta en calidad, servicio y precios. Ahí, nos ofrecieron un trato personalizado y buscaron la solución que mejor se adecuaba a nuestro caso. Desde aquel día, ha pasado cierto tiempo y la verdad es que ambos seguimos siendo amigos. Ver feliz a mis hijos y al padre de mis hijos con su compañero, me hace sentirme también feliz, porque fue y será siempre el mejor amigo que he tenido en la vida. De hecho, desde hace unas cuantas semanas, estoy saliendo con un chico que me gusta mucho y se lo presentaré en breve a él para que me dé su opinión. Sé que Paco no me mentirá y que me dará una respuesta sincera y adecuada…