Rehabilitar o reformar para ganar

Rehabilitar o reformar para ganar

Todos nos hacemos una pequeña idea de los quebraderos de cabeza que supone en ocasiones ser el propietario de una vivienda, una finca o un piso. En muchas ocasiones, ser el titular de estos inmuebles nos obliga a pasar interminables trámites burocráticos y a resolver una cantidad ingente de problemas que además vienen acompañados de un desembolso económico que no es para nada testimonial.

Pero me da la sensación de que no hay nada que cause más horror, miedo o pánico que el hecho de saber que nuestra propiedad en cuestión necesita una remodelación o una rehabilitación. En el momento en que nos empezamos a dar cuenta de ello la sangre se hiela y la cabeza comienza a pensar en todas las molestias a las que nos vamos a enfrentar a partir de entonces: vaciar habitaciones de muebles, buscar un lugar de residencia temporal, ese gasto del que hablaba y un largo etcétera.

Pero os contaré algo. El piso en el que he residido durante mi periplo universitario necesitaba una remodelación urgente, ya que el bloque en el que se encontraba fue construido durante el boom inmobiliario de los años sesenta y ya eran cincuenta los años que se contabilizaban sin que hubiese sufrido ningún cambio, reforma o similares. Recuerdo que la propietaria andaba muy estresada con el tema ya que quería cambiar el suelo y eso le obligaba a vaciar la vivienda de muebles. Sin embargo, no iban a acabar ahí los problemas, ya que dos de los albañiles de la cuadrilla que había contratado sufrieron un accidente y les iba a ser imposible participar en el trabajo.

La propietaria, desesperada porque veía que el verano avanzaba y quería tenerlo todo terminado para el nuevo curso que comenzaba en el mes de septiembre, tuvo entonces un golpe de suerte que le iba a resolver la papeleta. Gracias a Internet, dio con un portal web llamado www.construmariño.com, dedicado a reformas y rehabilitaciones entre otras cosas. Justo lo que ella necesitaba. Contactó con ellos y finalmente accedió a contratarles para que llevaran a cabo los cambios necesarios para que el piso se mantuviera moderno, confortable y seguro de cara a los próximos años. Cuando, al llegar el mes de septiembre, comenzó el curso y regresé, el lugar no parecía el mismo. Todas las estancias del lugar habían cambiado radicalmente e incluso daban la impresión de ser más grandes. Además, la propia casera me contó que cuando adjuntó las fotos del piso remodelado en diferentes foros para anunciar que tenía en alquiler un par de habitaciones más, fueron decenas de llamadas las que recibió preguntando por ellas.

La construcción, de nuevo al alza

Meses después de haber finalizado la reforma, el sector de la construcción volvió a cruzarse en mi camino, en esta ocasión vestido de trabajo universitario. Recordé el radical cambio que se había producido en mi lugar de residencia y llegué a la conclusión de que a pesar de haber sido un sector duramente castigado por la crisis económica que comenzó en 2007, seguían haciéndose bien muchas cosas. Por eso no me sorprendió un dato que descubrí en un diario web, que tasaba en más de un 20% el crecimiento del sector en España en el último año, siendo nuestro país el que lideraba la recuperación por delante de otros países como Suecia o Eslovaquia y manteniéndose claramente por encima del crecimiento que se constató en la zona euro.