Una tienda de equipos informáticos y ordenadores de segunda mano al mejor precio

Imagen para Tienda IDC. macbook-606763__180

Me llamo Pablo, soy estudiante de segundo año de filología inglesa en Madrid, hijo mayor de un fratría de tres hermanos cuyos padres se encuentran en paro desde hace más de un año, la verdad es que tener acceso a las nuevas tecnologías me resulta muy complicado. ¡Y mi trabajo los fines de semana en una cadena de comida rápida no me da ni para comprarme una bolsa de pipas! Pero en los tiempos que corren, ¡y más siendo estudiante!, tener hoy un ordenador ¡es súper mega ultra necesario! Por eso, cuando mi amigo Juan Carlos me habló de la Tienda IDC, una empresa de Ajalvir, un municipio madrileño ubicado al este de la capital, especializada en la venta de equipos informáticos y ordenadores de segunda mano, completamente revisados, con GARANTÍA y a unos precios de los más competitivos, de repente ¡se me esclareció el cielo!

“¡¡Me tienes que llevar a esa caverna de Ali Babá!!”, le dije casi cantando de lo contento que me puse. Y así fue… Al día siguiente quedamos en La Puerta del Sol para un café y nos dirigimos luego juntos hasta la tienda en cuestión. ¡Maaaaadreeee míaaaaa! Cuando entramos, ¡no me lo podía creer! ¡Se me pusieron los ojos como platos! Allí había de todo: ordenadores, portátiles y monitores de segunda mano de primer nivel (IBM, HP, Dell, COMPAQ, etc.) y francamente baratos. ¡Lo más seguro es que encontraría algo que se ajustara a mis escasos medios económicos! Y como si me hubiese leído el pensamiento, el chico del almacén me dijo entonces que también ofrecían la posibilidad por medio de una entidad financiera de realizar las compras a plazos. Bueno… ¡Que sus palabras me supieron a miel! Pues, al día de hoy, como una gran mayoría de los jóvenes, formo parte de lo que se denomina como la nueva pobreza invisible…

Total que estuve casi hora y media escarbando por la tienda, espulgando el catálogo en búsqueda de la perla rara, preguntándole al chico cantidad de cosas, consultándole acerca de las especificaciones técnicas, marcas, precios, etc., de los portátiles que me llamaban la atención. ¡Vaya que si tuvo paciencia conmigo el chaval! Mi madre ya me hubiera mandado a freír monos… “¡Eres más pesado que una vaca en brazos!”, me suelta a menudo la buena mujer…  Sin embargo él, sin inmutarse, con total serenidad me iba enumerando los pros y los contras de cada modelo designado, me daba su opinión sobre los que mejor creía él se ajustaban a mis necesidades estudiantiles y recursos financieros. ¡Y mira que me hubiese podido especificar que la tienda era también online para evitarse mis preguntas cansinas! Lo cual, como auténtico e inmejorable profesional no hizo.

Así pues, compré en la tienda IDC un modelo casi nuevo, muy eficaz y que se ajustaba perfectamente a lo que yo buscaba y podía permitirme. Esa tarde, se me olvidaron por un tiempo mis problemas y salí del almacén con mi nueva adquisición más contento que un niño con zapatos nuevos…

Deja un comentario