La mayoría de las empresas que cuentan con una planta de producción, los motores eléctricos, son elementos fundamentales dentro del engranaje industrial. Se ocupan de la alimentación de las bombas, los ventiladores, los compresores, las cintas transportadoras y los sistemas de climatización, entre las numerosas máquinas que pueden formar parte de la industria. Esta maquinaria es esencial para que el día a día de la empresa sea como debe ser y la productividad, no se detenga. Por lo que, en el caso de que uno de esos motores, produzca un fallo, no solo se detiene un componente, puede llegar a paralizarse toda una línea de trabajo. Para evitar que se produzcan este tipo de contratiempos, resulta esencial contar con un buen servicio técnico de motores eléctricos. No se trata de una mera necesidad, al mismo tiempo, es una inversión estratégica y empresarial.
A diferencia de lo que supone una reparación improvisada y de carácter general, los servicios técnicos especializados, se diseñan con la finalidad de atender a los motores industriales, desde una perspectiva integral. Este enfoque, va desde la realización del diagnóstico hasta la entrega final. Por lo que no se trata únicamente de hacer un arreglo del motor averiado, el objetivo es recuperar su rendimiento óptimo y prevenir los fallos en el futuro. Tanto que, si es necesario aplicar mejoras y adaptarlo a las nuevas exigencias de producción y eficiencia, se aplican.
Los servicios de mantenimiento de motores eléctricos, incluyen, por norma general, la inspección técnica en planta o en taller, el desmontaje completo y un análisis de los componentes, el rebobinado del estator o rotor en caso necesario, la sustitución de rodamientos, escobillas o colectores, el equilibrado de rodamientos, escobillas o colectores, un equilibrado dinámico del conjunto rotativo, las pruebas eléctricas, térmicas y vibracionales correspondientes y la documentación técnica junto a la trazabilidad.
Un servicio profesional
Si de algo saben los profesionales de Tecnomotion Control, es de reparación de servomotores, por lo que son los más indicados para decirnos en que momento es necesario recurrir a un servicio técnico profesional. Dado que son muchas las ocasiones en las que el fallo de motor se produce y, en la mayoría de ellas, no suele darse de forma repentina, sino que se va manifestando mediante pequeñas señales, un buen profesional, es capaz de identificarlas a tiempo.
Dentro de esas señales que se producen, se encuentran algunas de las siguientes:
- Ruidos anómalos y vibraciones crecientes.
- Temperaturas más elevadas de lo habitual.
- Consumo eléctrico irregular.
- Dificultad en el arranque del motor.
- Caída en el rendimiento o la velocidad del motor.
- Desconexiones intermitentes.
En el caso de que se produzcan uno o varios de estos síntomas, lo más adecuado es llevar a cabo una revisión en profundidad, antes de que la situación desemboque en algo mayor y se produzca una parada total. Los profesionales cuentan con herramientas de diagnóstico como los análisis de vibraciones o la termografía infrarroja, con las cuales, es posible identificar los fallos incipientes y actuar de la manera más precisa.
Llegado el caso de que se produzca uno de estos fallos, siempre surge la controversia, sobre si es mejor reparar el motor o sustituirlo. Si bien está claro que sustituir el motor, puede ser la solución más rápida, no siempre es la más rentable y eficaz. Un servicio técnico profesional, posibilita la recuperación de los motores con fiabilidad, incluyendo la mejora del diseño, proporcionando un mejor aislamiento térmico, menor consumo energético o adaptándolo a las nuevas normativas.
Factores relevantes como los costes que supone un motor nuevo, los plazos de entrega, la compatibilidad mecánica y la necesidad de la parada prolongada, son los que hacen que la balanza se incline hacia la reparación. Un buen servicio de mantenimiento y reparaciones, evalua cada caso y elabora la propuesta técnica necesaria, comparando tiempos, costes y ventajas.
Por lo general, los servicios técnicos que se ocupan de este tipo de servicio en particular, abarcan una amplia gama de motores eléctricos. Algunos de los más habituales son los motores trifásicos y monofásicos estándar, los brushless y servomotores, motores Fan Coil y de climatización, electromandrinos y de precisión, motores de bombas de agua industriales, de ventiladores, extractores o compresores… Así como equipos especiales en plantas de tratamiento de agua o instalaciones energéticas.
Lógicamente, cada uno de estos motores, cuenta con sus propias particularidades técnicas, por lo que la experiencia con la que cuenta un servicio técnico, permite realizar la intervención adecuada, aportando soluciones específicas y respetando los requisitos de la carga, el régimen térmico, el control electrónico y, por supuesto, las condiciones de trabajo.
Todo esto nos hace comprender la necesidad de contar con un buen servicio técnico especializado en este tipo de motores. Además debe tratarse de un servicio de mantenimiento que sea capaz de actuar de forma preventiva, con objeto de evitar contratiempos como los que supone una avería.
Un proceso técnico para obtener un diagnóstico
La metodología de trabajo que lleva a cabo un servicio técnico de esta categoría, se inicia con una inspección inicial, tanto si se trata en las instalaciones del cliente, como si se lleva a cabo en el taller de reparaciones correspondiente. En dicha inspección se examinan los síntomas que presenta el motor en cuestión y se aplican las pruebas básicas necesarias, para confirmar la necesidad de realizar algún tipo de intervención.
Una vez se opta por realizar la intervención correspondiente, se desmonta el motor completamente para analizar cada pieza de forma individual: desde el bobinado y el núcleo magnético, hasta los rodamientos, el eje o el sistema de ventilación con el que cuentan. Si el bobinado ha sufrido un cortocircuito o ha perdido aislamiento, algo bastante habitual, se procede a su reparación, realizando un rebobinado integral con materiales de alta calidad.
Cada una de las etapas que se llevan a cabo, debe estar correctamente documentada. Antes de la entrega final al cliente, el motor se somete a una batería de pruebas de carácter eléctrico y mecánico. Los profesionales cuentan con un banco de ensayos en el que se simulan todas sus funciones reales, con objeto de verificar que la reparación es correcta y, además, cumple con los estándares técnicos exigidos por fabricante y cliente.
Un buen servicio técnico no se basa en la experiencia humana, lo hace igualmente en el uso de la tecnología de vanguardia, de manera que pueda anticiparse a los problemas que pueda surgir y validar las correspondientes soluciones posibles.
Las herramientas por las que se guían estos profesionales son las siguientes:
- Análisis de vibraciones multieje, que detecta posibles desequilibrios o fallos en los rodamientos, antes de que se produzcan daños mayores.
- Termografía infrarroja, adecuada para localizar los puntos calientes o sobrecargas.
- Pruebas de resistencia y aislamiento, para determinar si el motor puede seguir funcionando con normalidad o necesita una intervención inminente.
- Balanceo dinámico, algo fundamental para evitar las vibraciones y reducir el desgaste en los rodamientos y ejes.
Con este tipo de herramientas, no solo se hacen reparaciones, son las utilizadas dentro del necesario mantenimiento predictivo, con el que se ayuda a los clientes, a planificar las revisiones, sin tener que esperar a que el motor, falle.
Contar con un buen servicio técnico profesional que, además, proporcione un servicio de mantenimiento predictivo, supone un impacto directo y positivo en la operativa diaria de cualquier industria. Entre los beneficios que reporta, citaremos los siguientes:
- Menos paradas inesperadas, pues los fallos son detectados antes de que se detenga la producción.
- Ahorro económico, evitando la compra de motores nuevos y reduciendo el coste por hora de parón.
- Mayor vida útil para el motor, puesto que al repararse adecuadamente, puede durar más años.
- Consumo energético optimizado, al trabajar en las condiciones óptimas, los motores consumen menos energía.
- Mejor planificación del mantenimiento, debido a los análisis predictivos y los informes técnicos correspondientes.
Estos beneficios se multiplican cuando forman parte de un programa de mantenimiento predictivo, por parte del servicio técnico, con sus visitas programadas y el seguimiento histórico de cada equipo.
Por lo tanto, podemos decir con total seguridad que, disponer de un servicio técnico para motores eléctricos, nunca debe suponer un gasto inesperado o de emergencia. Al contrario, debe tratarse de una herramienta estrategia, con la que las empresas industriales, pueden garantizar su continuidad, proteger sus inversiones y aumentar la competitividad, al tiempo que aumenta su productividad.
Con el mantenimiento predictivo de motores eléctricos, lo que se hace es realizar un diagnóstico precoz en caso de que exista posibilidad de avería, así como se obtiene un diagnóstico preciso sobre el estado real del mismo. Este servicio se anticipa a los posibles fallos y actúa antes de que se produzcan, lo que implica un ahorro económico, la reducción de los tiempos de parada no programada y un aumento del rendimiento. Tras el mantenimiento predictivo, se lleva a cabo un mantenimiento correctivo que se ocupa de dejar el motor reparado y en perfecto estado de funcionamiento, ofreciendo las mismas garantías que si se tratara de un equipo nuevo.
En conclusión, nada como contar con un buen servicio técnico que incluya un servicio de mantenimiento predictivo y correctivo, para que el engranaje de la industria, funcione como es debido.


