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Estas son las cosas que pueden pasar en tu web si no la proteges

Quise hacer mi web sin tener ni idea, y claro, la lié. Al final tuve que pedir ayuda a un colega que trabajaba en el mismo sector que yo. Él se encargó de todo: diseño, dominio, seguridad… yo solo veía cómo iba tomando forma y confié completamente en él. Al principio todo genial, cada uno con su negocio, sin problemas.

Pero llegó el día en que mi trabajo empezó a ir mejor que el suyo, llegaron más clientes que a él, y la cosa cambió. Entro un día cualquiera para ver mi web… y ala, ya no había web. Desaparecida. Borrada. Como si nunca hubiese existido. Me quedé mirando la pantalla con cara de “¿pero qué acaba de pasar?”, mientras los clientes no podían encontrarme en ningún sitio. Un lío total.

No tenía ni idea de qué había pasado, así que entré en el servidor pensando que se habría estropeado algo técnico, que sería un fallo… pero nada. Poco a poco fui entendiendo la verdad y se me cayó el mundo: él lo había borrado todo. Toda mi web, mis fotos, mis textos, los clientes que llegaban cada día… desaparecidos.

De hecho hablé con él, le pregunté… y me lo confirmó: me lo había borrado todo. Me quedé paralizada frente a la pantalla, sin saber ni por dónde empezar a reaccionar. Fue como despertarme y darme cuenta de que todo el trabajo que había hecho se había esfumado en un microsegundo por… ¿envidia profesional?

 

¿Cómo protejo mi web? Invierte en ciberseguridad

Debía proteger la próxima web que hiciese. Y debía hacerla y controlarla yo, sin depender de nadie más. La ciberseguridad me ayudaría a que mi web, mis datos y todo lo que tengo en internet estuviesen a salvo de gente que me podía hacer daño.

Desde Omega2001, que son líderes en seguridad informática, me informaron de que «la ciberseguridad es la práctica de proteger sistemas, redes y programas de ataques digitales. Estos ataques suelen tener como objetivo acceder a información confidencial, extorsionar a las víctimas o interrumpir los procesos de negocio.» O sea, que, que si no cuidas tu web, alguien puede entrar, robarte información o dejar tu página fuera de juego, como me pasó a mí.

Solo hay que saber lo básico para hacerlo, no tienes que saber mucho del tema, con poner contraseñas fuertes, tener copias de seguridad, mantenerlo todo actualizado y controlar quién puede entrar, es suficiente. Con todo esto, me evitaría más problemas, dolores de cabeza y que alguien borrase todo mi trabajo otra vez.

 

¿Qué puede pasar si NO proteges tu web?

Tu web desaparece de un día para otro

Una web puede desaparecer en tan solo unos segundos, por el mero hecho de que alguien pueda entrar al panel de control, pulsar borrar, y listo, te quedaste sin web y, con ello, toda tu presencia online se esfumaría en nada, como si nunca hubiese existido. Imagina abrir el navegador para revisar tu página y encontrarte de golpe con que no existe. Para mí, supuso un golpe brusco de realidad, por confiar en quien no debía.

Cuando ocurre algo así, te sientes raro. Primero estás confuso: actualizas la página diez veces pensando que el internet va lento, luego empiezas a probar con el móvil, después preguntas a alguien más… y ahí llega el golpe: la web ya no está, y tus clientes tampoco saben dónde encontrarte. Las visitas que llegaban cada día se pierden, y eso es malo para un negocio.

Todo eso sin contar, además, con que montar una web lleva su tiempo, no es inmediato, porque hay que ponerle fotos, textos, páginas de servicios, contacto, blog…  Para quien trabaja haciendo webs, sabe que esto son horas de trabajo, y que al borrarlo hay que empezar desde cero. Y, mientras reconstruyes el sitio, el negocio no existe, la gente te busca en internet y no te encuentra. Eso es importante para mí.

Por eso la seguridad importa tanto: pon control de accesos, haz copias de seguridad o usa protección básica y no dejes tu web en manos de cualquiera. Es la mejor opción.

 

Tus clientes empiezan a ver cosas raras en tu página

Aunque tu web siga online, empiezan a aparecer cosas raras: anuncios extraños, textos que no has escrito tú o enlaces sospechosos. Las visitas llegan y lo primero que ven son cosas rarísimas que no tienen nada que ver con tu negocio. Tu logo y colores siguen ahí, claro, ¡eres tú!, pero el contenido parece de otra persona. Es ilógico.

Claro, esto hace que parezca que te lo tomas a broma, incluso que te han metido un virus, y eso suele darle mucho miedo a la gente. Primero, porque la gente entra esperando información clara y profesional, y si encuentra mensajes extraños o enlaces raros, cierran la página al instante. Segundo, porque nadie quiere que se le meta un virus, nadie quiere navegar en un sitio que puede darte problemas a ti.

Por todo esto, tu reputación se ve afectada. Aunque sea por un ataque externo, los visitantes solo ven que algo no funciona y que la página no es confiable.

 

Alguien roba los datos que guardas en tu web

Toda web contiene información importante, como correos de clientes, formularios de contacto, pedidos o mensajes privados. Parece poca cosa, pero si alguien logra entrar, esos datos corren peligro y puedes tener muchos problemas.

Un atacante puede revisar la base de datos y copiar correos, nombres, teléfonos y otra información sensible. Después, esos datos pueden usarse para enviar mensajes extraños o intentos de estafa, y esto puede perjudicar directamente a tus clientes. Además, arreglarlo lleva su tiempo: hay que investigar cómo pasó, explicar la situación y reforzar la seguridad.

Si proteges tu web, no tendrás estos problemas y mantendrás los datos dentro de tu negocio completamente a salvo.

 

Google deja de mostrar tu web

Si un sitio parece peligroso, Google puede quitarlo de los resultados de búsqueda. Eso significa que alguien busca tu negocio y tu web no aparece, como si hubiera desaparecido de toda la red. El tráfico que venía de buscadores simplemente se esfuma.

Imagina la situación: llevas meses trabajando el posicionamiento, creando contenido y mejorando la web, y todo empieza a funcionar… y de repente, por un problema de seguridad, todo tu trabajo se esfuma y ya ni siquiera apareces en los motores de búsqueda. Google detecta malware o enlaces sospechosos y actúa para proteger a los usuarios.

Los clientes buscan tu servicio y acaban en webs de la competencia. Tu página sigue estando online, claro, pero nadie la visita. ¿Qué pasa? Que recuperar su posición lleva tiempo: primero limpiar la web y luego demostrar que es segura.

Protegerla cuida los datos y mantiene tu visibilidad en buscadores.

 

Tu web se convierte en una máquina de spam

Los spam no les gusta a nadie, porque llena los correos de mensajes muy, muy molestos y hace se pierdan que los mensajes importantes, como ese mensaje de Hacienda que llevabas tiempo esperando… pero que no has visto por tanto Spam. Por supuesto, también puede dañar la reputación de tu web, porque si alguien usa tu sitio para mandar spam, los servidores empiezan a marcar tu dominio como sospechoso.

¿Por qué esto es peligroso? Porque tus correos pueden acabar en la carpeta de spam de los clientes y nunca llegan a ser leídos: ni tu publicidad, ni tus tiempos de llegada de productos… nada. Además, los usuarios se molestan, desconfían y pueden dejar de usar tu servicio. Nadie quiere recibir publicidad extraña o mensajes raros que vienen de un sitio en el que confiaba.

Por eso es importante proteger la web, porque mantenerla segura evita que alguien instale scripts maliciosos y use tu servidor para mandar spam.

 

Pierdes el control de tu propia web

Una cosa que pasa mucho es que alguien se aprovecha de tu web para instalar programas o códigos sin que tú lo notes. Puede ser un script que envía spam, un malware que infecta a los visitantes o enlaces sospechosos que redirigen a otras páginas.

Todo esto pasa desde otra subdimensión que ni siquiera has visto venir, mientras tú usas la web como si nada. Los visitantes entran, ven cosas raras y desconfian, incluso sin saber que ha habido un ataque. Eso daña tu reputación y hace que pierdas credibilidad.

Además, arreglarlo lleva tiempo, hay que detectar qué se instaló, eliminarlo y revisar que no queden vulnerabilidades. Si no se hace bien, los problemas pueden repetirse y la web sigue siendo un riesgo.

Por eso es tan importante mantener la web segura. Así tu sitio funciona bien, protege a los usuarios y evita sorpresas desagradables que afectan a tu negocio.

 

Tu contenido desaparece o cambia

Crear contenido cuesta mucho: escribir textos, subir fotos, explicar servicios… Cuando alguien entra sin permiso, ese contenido se convierte en el primer objetivo.

Un atacante puede borrar páginas completas o modificar textos. Imagina que abres tu web y descubres que tus servicios se han cambiados o que las imágenes ya no son la sque eran. Incluso que hay mensajes raros en la página principal.

El contenido es lo primero que la gente ve de tu negocio y, cuando cambia sin tu permiso, la web ya no transmite lo que tú has luchado por conseguir. Los clientes encuentran información equivocada o incompleta, o piensa que te encargas de otras cosas.

Además, reconstruir todo ese material lleva tiempo: hay que volver a escribir textos, buscar fotos para ponerlas y reorganizar las páginas, y todo eso supone empezar otra vez.

Las copias de seguridad y una buena protección ayudan muchísimo aquí, porque, con ellas, restaurar la web es mucho más rápido y el contenido puede volver a ser al que era sin muchas complicaciones, en realidad.

 

Alguien copia tu web entera

Otra situación bastante curiosa ocurre cuando alguien clona tu web. Sí, hablo en serio: esto quiere decir que copia todo el contenido y lo publica en otro sitio, todos los textos, imágenes, diseño… Y claro, todo aparece duplicado en otra página.

Eso confunde a la red, porque los buscadores encuentran dos webs con contenido muy parecido (o casi igual). A veces la copia aparece incluso antes que la original en los resultados, y eso te perjudica todavía más. El tráfico que debería llegar a tu negocio… termina en otro lugar.

Además, tu trabajo acaba beneficiando a alguien que ni siquiera sabes quién es, y todo el esfuerzo que has dedicado en crear la web impulsa a otra página.

La seguridad ayuda a evitar ese tipo de problemas.

 

Te piden dinero para devolverte tu web

Hay veces que, aunque tú no veas tu web como algo interesante o atractivo, puede entrarte un hacker, bloquear tu acceso y dejarte un mensaje del tipo: para recuperar tu web, tienes que pagar. Ese tipo de ataques se conocen mucho en el mundo digital, solo tienes que buscarlos.

La persona que controla la web pide dinero a cambio de devolverte el acceso. Mientras tanto, el sitio queda bloqueado o fuera de servicio, y tu negocio online se detiene.

La presión aumenta, porque los clientes siguen intentando entrar a la web, y tu trabajo depende de ese sitio. Entonces, la sensación de de presión y de agobio aparece, y es justo eso lo que intenta provocar ese tipo de situaciones: forzar decisiones rápidas.

Con una web protegida, se reduce muchísimo ese riesgo.

 

Tu negocio se queda paralizado

Cuando una web sufre problemas de seguridad, el impacto va de lleno al negocio, porque la página deja de funcionar correctamente, los clientes encuentran errores y el tráfico se reduce.

Para muchos autónomos la web es el centro de su negocio, porque desde ahí se consigue el contacto, las reservas, la información, las ventas… todo pasa por ese sitio. Cuando la página falla, el negocio ya no puede contactar directamente con los clientes, y eso en un autónomo es un riesgo peligrosísimo.

Además, resolver el problema lleva tiempo: revisar archivos, limpiar el sistema, restaurar copias y reforzar la seguridad… Todo eso no se hace en un día, pero durante todo ese proceso la web sigue fuera de juego. Eso, a un autónomo, le supone pérdidas de ingresos, de visibilidad y una mala reputación. Los clientes buscan alternativas y el negocio pierde oportunidades que antes llegaban mucho más fácilmente

 

Proteger una web resulta tan importante como crearla

La página representa tu negocio en internet. Cuando la seguridad funciona, todo va como debería ir: los clientes encuentran la información, confían en el sitio y el negocio crece.  Cuando la protección falla, empiezan los problemas: las webs desaparen, datos robados, se bloquean los negocios…

Aprender a cuidar la seguridad de tu web es lo mejor, porque una web protegida sigue en funcionamiento… y nadie pone en peligro todo tu esfuerzo invertido.

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