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Formación en el ámbito laboral

Tenemos la idea preconcebida de que estudiar es algo que se hace en la infancia, adolescencia y poco más. Cierto es que, para formarse, la educación básica es elemental. Continuar con los estudios después de haber cursado los que son considerados obligatorios, es una elección que cada quien toma en su momento. Muchos jóvenes deciden abandonar su formación académica una vez finalizados sus estudios obligatorios; otros, continúan con algo más específico y otros no dejan de estudiar nunca. Realmente, la formación, aunque a veces no seamos plenamente conscientes, es algo que no cesa mientras formes parte del mercado laboral. Formar parte de una empresa, suele incluir la formación de todos y cada uno de sus empleados.

El acceso al empleo, suele ir precedido de algún tipo de formación, en mayor o menor medida, especifico para el empleo en cuestión. Lo más habitual e inteligente, es estudiar algo a lo que puedas dedicarte profesionalmente. Una carrera con salida, como se suele decir. No obstante, cada vez encontramos más y más cursos, modelos de estudio y tipos de formación que se adaptan a cada situación y a la demanda, tanto de los alumnos como de los empresarios que demandan empleados cualificados.

Centros de formación como Tecno Inte, sostienen que la formación continuada, es fundamental para adquirir capacidades y poder evolucionar y avanzar en tu carrera profesional. No en vano, muchas empresas, recurren a este tipo de centros formativos a reclutar personal.

A la hora de acceder a un puesto de trabajo, es muy posible que la empresa de la que quieras formar o ya formes parte, haga que necesites aprender lo necesario para desempeñar tus funciones correctamente. La formación dentro del trabajo, permite adquirir esas habilidades necesarias al mismo tiempo que contribuyes en la ejecución de las tareas. A razón de las necesidades y objetivos que tenga el empleador en cada momento, la capacitación de los empleados puede surgir en diferentes formas: desde la orientación hasta la formación en seguridad.

La formación en el ámbito laboral, consiste en el proceso de desarrollo de los conocimientos, habilidades y eficiencia dentro de un puesto de trabajo. Los mismos empresarios llevan a cabo diferentes tipos de formación, en función de los requisitos, la urgencia de la necesidad y la disponibilidad de recursos.

Cuando se trata de un empleado nuevo, lo más posible es que este, participe en programas de orientación para que se familiarice con el nuevo entorno laboral y la cultura de la empresa. Los empleados senior, aquellos que ya llevan un tiempo dentro de la empresa, pueden verse en la tesitura de tener que asumir nuevas responsabilidades o actualizarse para afrontar los posibles cambios que se den en el sector.

Importancia de la formación en el terreno laboral

Ampliar los conocimientos y habilidades por parte de empleados y empresas mediante la formación dentro del trabajo, procura una manera de desempeñarse en sus funciones más eficaz. Obtener la capacitación adecuada, mejora una serie de factores, dentro de los cuales se incluyen las ventas, el trabajo en equipo y la seguridad laboral.

Recibir esa capacitación, puede influir directamente en las posibilidades de obtener un ascenso. Al mejorar la formación y capacitación propia, el empleado, puede experimentar sensaciones de logro que generan satisfacción y motivación en el plano laboral, lo que propiciará un buen entorno, mayor eficiencia y productividad.

De este modo, la formación en el trabajo, constituye una forma muy eficaz para que las empresas, impulsen la productividad y mantengan los estándares de calidad establecidos. Un empleado con buena formación y capacitación, es más hábil en su trabajo y menos proclive a cometer errores. Esto se traduce en eficiencia, eficacia y productividad.

A su vez, los empleadores, pueden adquirir capacitación y habilidades que les den las herramientas para dirigirse a sus empleados, equipo o departamentos de manera más efectiva.

Por tanto, la formación continua dentro del trabajo, es importante a todos los niveles y para todos los componentes de la empresa. De ahí que, muchas empresas, dispongan de varios tipos de programas formativos de capacitación, en función de su tamaño, la diversidad de su campo y las actividades a que se dedique. Algunas de esas formaciones son muy habituales en todo tipo de empresas y organizaciones, por su forma de desarrollo, los contenidos y la facilidad para impartirlas.

Algunos tipos de formación y desarrollo laboral

La inmensa mayoría de las empresas, cuentan con un programa de orientación que puede darse de manera formal o informal. Generalmente, esta formación se hace una vez, de cara a la incorporación de los nuevos empleados y durante la primera semana. Suele llevarse a cabo a través del departamento de recursos humanos y consiste en un programa de orientación que pretende educar al trabajador en temas como la cultura corporativa, la misión, visión y valores de la empresa, la estructura organizativa, el equipo de liderazgo, las políticas corporativas o los procedimientos administrativos del puesto de trabajo.

Este programa de formación, suele formar parte de un proceso mayor, conocido como incorporación u onboarding. Este proceso, consiste en una serie de sesiones formativas de capacitación relacionadas directamente con el departamento asignado. Se diseña específicamente para que el nuevo empleado, aprenda rápida y eficazmente a desempeñar su función o funciones. Se inicia de forma inmediata a la contratación y dura durante el tiempo que tarde el empleado en adquirir todas las habilidades necesarias para desempeñar sus funciones de forma independiente.

Este tipo de programas de incorporación, se centran en lograr alcanzar los objetivos del departamento y conectarlos con los de la empresa. Por lo tanto, el proceso de onboarding, aborda los siguientes aspectos: las necesidades del propio empleado, el acceso a la información y habilidades, aspectos técnicos del trabajo, la mejora del desempeño laboral, el compromiso de los empleados y la meta de los departamentos.

Otra de las formaciones más extendidas es la del desarrollo de las habilidades técnicas. Es un tipo de formación básica para la capacitación de los empleados, puesto que constituye una forma de desarrollar las habilidades necesarias para desempeñar tu rol en la empresa. Los empelados que ya son competentes en sus funciones, pueden recibir formación para adquirir nuevas habilidades y competencias o mantenerse al día respecto a las últimas tecnologías y procesos.

Adquirir formación para desarrollar las habilidades blandas es otra de las finalidades que tienen las empresas para formar a sus empleados. Estas habilidades, hacen referencia a los rasgos de personalidad que permiten al trabajador comunicarse y trabajar de forma cooperativa formando equipo. Son muy útiles tanto para los empleados nuevos como para los antiguos, puesto que ayudan en la construcción de una cultura laboral respetuosa y colaborativa, a la vez que eficiente dentro de la empresa. Ejemplos de los contenidos de estos cursos son la comunicación, la resolución de problemas o el trabajo en equipo, el liderazgo la gestión del tiempo o la ética laboral, también forman parte de esta formación tan indispensable.

Conocer lo que se hace en la empresa es vital. Obtener formación en el trabajo relacionada directamente con los productos y servicios que ofrece, es inevitable para que los empleados, consigan la capacitación necesaria sobre esos productos. La formación puede ser parte del programa de onboarding o una manera de familiarizarse con la empresa y lo que ofrece. También es muy útil a la hora de presentar nuevas campañas o productos, puesto que proporciona al empleado la información necesaria para trabajar en base al producto o servicio en cuestión: opciones, instrucciones de uso, beneficios, caracteristica, cuidados, etc.

Las empresas que desarrollan labores de producción, suelen proporcionar formación en calidad. Esta formación tan especifica de cada sector, capacita al empleado para que este, garantice que los productos cumplen con los estándares de calidad establecidos, sean impuestos por la propia empresa, la industria o terceros. En muchos casos, los empleados, deben completar un programa de capacitación de calidad por el que se les otorgará una certificación.

Esta formación abarca aspectos tales como el cumplimiento de los estándares de calidad, los procesos de control de la mismas, técnicas de observación de productos, prevención y eliminación de productos de mala calidad y la evaluación y mejora de un sistema de producción.

De manera inevitable, la formación en el trabajo respecto la seguridad laboral, es una obligación en toda empresa u organización. Capacitar a los empleados en materia de prevención de riesgos laborales, con todo lo que ello conlleva, es misión y obligación del empresario. La formación es de mayor importancia en sectores donde se manejen productos tóxicos, inestables o material peligroso y puede incluir simulacros de incendio, planes de evacuación o procedimientos en caso de violencia en el trabajo. Dentro de los temas a tratar, se encuentran además los aspectos relativos a los equipos de protección, las prácticas de seguridad, primeros auxilios, seguridad en el servicio de alimentos, etc.

Estos son algunos de los ejemplos de la formación que se puede obtener dentro del ámbito laboral y proporcionado por la propia empresa. Aun así, la importancia de formarse académicamente, abarca más de lo que abarca la capacitación profesional. En cualquier caso, aprender no ocupa lugar y, aunque no nos demos, cuenta, aprendemos de forma continua, sea de forma directa o indirecta.

 

 

 

 

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