Consejos a la hora de elegir la mejor ventana

Consejos a la hora de elegir la mejor ventana

Dentro de la envolvente de un edificio, las ventanas son uno de los elementos constructivos más sensibles y que más afectan a la respuesta energética edificatoria, siendo el espacio por donde más energía se pierde en invierno, llegando incluso a perder un 30 % de energía, y por donde más sobrecalentamiento se sufre en verano. Por lo tanto, las ventanas son un elemento fundamental para determinar las condiciones de confort de una vivienda.

Si estás pensando en cambiar las ventanas de tu vivienda y aunque cueste decidirse, a la larga la inversión merece la pena pues son múltiples las mejoras y beneficios que vas a encontrar. De entrada, hay que tener en cuenta que desde el 1 de febrero de 2010 es obligatorio que todas las ventanas lleven su marcado CE, el cual obliga a la declaración por parte del fabricante de un conjunto de características esenciales, que son:

  • La transmitancia térmica (U). Es la capacidad de aislamiento ofrecido por un acristalamiento, es decir, la limitación de las perdidas energéticas a través de la ventana, cuando entre los ambientes que separa existe un diferencial de temperatura, como es el caso del lado caliente de la ventana y el lado frio. Cuanto menor es el valor de la transmitancia térmica (U) más eficiente térmicamente es la ventana.
  • Permeabilidad al aire de la ventana. Es la cantidad de aire que pasa a través de una ventana. Esta permeabilidad se clasifica de menos a más en, clase 0, clase 1, clase 2, clase 3 y clase 4. Siendo, por tanto, la clase 4 la mejor clasificación por presentar menores infiltraciones y una mayor estanqueidad, lo que la convierte en una ventana más eficiente térmicamente. El Código Técnico de la Edificación establece que la permeabilidad al aire, según la zona climática de nuestro país, serán como mínimo:
    • Para las zonas climáticas A y B (Canarias, Baleares y la mayor parte de Andalucía y costa mediterránea): Clase 1.
    • Para las zonas climáticas C, D y E (el resto de España): Clase 2.
  • Factor solar. Considerado como la fracción de la radiación incidente en un hueco que no es bloqueada por el efecto de obstáculos de fachada y las partes opacas del hueco. Cuanta más cantidad de luz deje pasar un acristalamiento más contribuye a la eficiencia energética de la vivienda o local puesto que será menor la necesidad de aportes de luz artificial.

La eficiencia energética y la confortabilidad que conseguiremos tras el cambio merece la pena la inversión y para ello sólo nos queda decidirnos, según los factores estéticos y/o nuestros gustos particulares, y elegir entre ventanas correderas o abatibles. La principal ventaja de las correderas es que no ocupan espacio al abrirse, mientras que para las abatibles debemos contar con un espacio para su total apertura. Otro factor a tener en cuenta es que las abatibles suelen ser más estancas y herméticas que las correderas, a la vez que pueden convertirse en oscilobatientes, una solución muy actual.

En cuanto a los perfiles de la ventana, actualmente los más utilizados son:

  • Perfiles de PVC. El PVC es un material termoplástico que por sus propiedades se ha convertido en uno de los materiales que mejores propiedades ofrece, como por ejemplo una gran capacidad de aislamiento térmico y acústico, resistencia, no se oxida ni se corroe, presenta un bajo gasto de mantenimiento, una alta resistencia al fuego, no produce condensaciones, etc. En este sentido, tal y como nos reconocen los expertos en la materia de Crearsur, este es el tipo de ventana que más se está montando actualmente en las viviendas de nueva construcción, así como en las rehabilitaciones.
  • Perfiles de Madera. Las propiedades de la madera la convierten en un material de construcción por excelencia. Presenta un buen aislamiento térmico, acústico, baja conductividad térmica, una gran durabilidad, confortabilidad y sensación de un look natural.

El cambio de suelo, otra de las reformas más importantes de las viviendas

Otra reforma importante en una vivienda es el cambio de suelo. Atrás quedaron aquellos suelos de cerámica que nos daban una sensación de frialdad. Actualmente los suelos de madera, tarima flotante o su versión más económica con los suelos laminados, nos aportan calidez y confort. Veamos cuáles son sus diferencias:

  • Madera natural. Es un aislante térmico por excelencia. Estéticamente hoy triunfan con un acabado mate donde se aprecie la veta y nudos de la madera.
  • Tarima flotante. Son láminas de madera con una instalación como su nombre indica flotante, sin pegar al suelo.
  • Suelos laminados. Reproducen con gran realismo los nudos y textura de la madera. Son resistentes a golpes, arañazos e hidrófugos.