Experiencias que renuevan vidas

Experiencias que renuevan vidas

Siempre me ha fascinado todo estudio y reflexión sobre la Felicidad, ese algo tan intangible y, en la mayoría de las ocasiones, aparentemente inalcanzable. Miles de fórmulas mágicas que prometen ese ansiado sentimiento de plenitud.

También es uno de mis temas favoritos a debatir y, sin duda, uno de los más polémicos, ya que más que universal, parece algo muy personal. Si bien, existe una cierta verdad, en términos generales en eso de que “el dinero no da la felicidad, pero ayuda”.

Hace poco, un amigo, sabedor de mi interés por el tema me habló de los estudios de la psicóloga Sonja Lyubomirsky, quien explora las razones por las que gran cantidad de países han incrementado su renta per cápita, pero muestran retrocesos en niveles de satisfacción de los mismos con sus vidas una vez que sus ingresos garantizan los bienes básicos, sugiriendo que el hecho de incrementar las ganancias a partir de ahí solo produce una satisfacción fugaz.

Al poco tiempo te acostumbras tanto a ganar más como a ganar menos, siempre y cuando no se vean afectados los bienes de primera necesidad.

Me pareció muy interesante este estudio y la reflexión de que tus ingresos no tienen una relación tan clara con tus niveles de felicidad o bienestar, ya que estos no son términos absolutos sino increíblemente relativos.

Así, de acuerdo con muchos estudios, el dinero puede incrementar la sensación de bienestar cuando en lugar de comprar objetos lo invertimos en experiencias. Una de las razones de esto se conoce como el principio de adaptación hedónica, uno de los grandes enemigos del bienestar humano.

En qué consiste el Principio de Adaptación Hedónica

En efecto, se trata de un concepto de suma importancia si la nuestra es una “Búsqueda de la Felicidad”.

El Principio de Adaptación Hedónica se refiere al mecanismo psicológico mediante el cual, una vez saciado el deseo, otra necesidad ocupa su lugar y permanecemos tan insatisfechos como antes.

Muchos autores no hablan de lo atractivo de la vida sencilla, desde los escritos de Thoreau, a los de muchos otros filósofos que recuerdan que la felicidad no es algo que se obtenga acumulando objetos materiales.

De hecho, cerca de la mitad de nuestra percepción de la felicidad está determinada por nuestra voluntad, perseverancia y raciocinio. Lo mejor es que nuestra fuerza de voluntad podemos ejercitarla al igual que ejercitamos un músculo, con lo que es algo que podemos mejorar y encaminarnos a una vida más plena.

Ya lo cantaban los Rolling “I can’t get no, satisfaction” y es que en la rueda del hedonismo podemos girar de forma permanente sin saciar nunca ese apetito insaciable. Esa cara oculta del deseo en la que podemos perdernos sin apenas darnos cuenta.

Otro de los libros que hizo cambiar mi perspectiva de cómo invertir mi dinero es “Guide of the Good Life” donde Wiliam B. Irvine explica que “una clave para la felicidad consiste en prevenir el proceso de adaptación hedónica.”

Esto vienen a decir, que necesitamos dar pasos para evitar dar por sentadas las cosas, una vez que ya las hemos conseguido, esas cosas que tanto hemos luchado por obtener.

De hecho, después de muchos años ahorrando para comprar un coche mejor, una casa mejor…decidí dar un giro completo a mi forma de invertir en mi bienestar y cambiar cosas por experiencias.

Así, empecé a gastar más en viajar, en proyectos que realmente me interesaban y en actividades relajantes o culturales. No solo para mí sino también como regalos para mi círculo cercano de amigos y familiares.

De hecho, el último regalo que le he hecho a una de mis mejores amigos es un día completo en Evasiom Spa, uno de los mejores Spas de lujo que conozco, donde combinan las mejores tradiciones y técnicas de Oriente y Occidente.

Un viaje alrededor del mundo a través de masajes exóticos y técnicas relajantes que combinan una gran variedad de tratamientos y rituales, basados en principios holísticos del bienestar integral.